viernes, 18 de junio de 2010

EL PIS litúrgico

por Monseñor Nitocás Tucoño

Hace mucho tiempo ya, cuando estaba en un seminario en el sur de Italia, se me acercó un jovencito al confesionario.
- Bendígame Padre porque he pecado. He estado con una joven mujer y he hecho cosas sucias
Me pareció reconocer la voz de uno de los aspirantes a monaguillo de mi parroquia:
- ¿Eres tú Luca Pagano?
- Si Padre, soy yo.
- ¿Y quién es la chica con la que has estado?
- No le puedo decir, Padre. No quiero arruinar su reputación.
- Bien, Luca, pero estoy seguro de averiguar su nombre tarde o temprano, por lo que deberías decírmelo ahora. ¿Fue Tina Minetti?
- No puedo decirlo.
- ¿Fue quizás Teresa Mazzarelli?
- Nunca lo diré.
- ¿Fue entonces Nina Capelli?
- Lo siento, pero no puedo nombrarla.
- ¿Fue Cathy Piriano?
- Mis labios están sellados.
- Entonces ¿Fue Rosa Di Ángelo?
- Por favor, Padre, no le puedo decir.
La frustración se adueñó de mi
- Eres muy discreto, Luca Pagano, y te respeto por eso, pero has pecado y debes cumplir una penitencia. No podrás ser monaguillo durante los próximos cuatro meses. Ahora vete y compórtate.

Luca salió de la iglesia y su amigo, Franco, que lo esperaba se le acercó y le susurró:
- ¿Y, Luca? ¿Qué conseguiste?
- ¡Cuatro meses de vacaciones y el listado de las más putas de la parroquia!

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