martes, 13 de julio de 2010

MEANDO ADENTRO DE LA ESCUPIDERA

por Méndez, Gur Méndez

En Castillos había un individuo con el cual se divertían un grupo de parroquianos de un bar. El tipo, de aparente pocas luces y que se dedicaba a hacer mandados para la gente y que a cambio recibía unos pesos, dos por tres andaba por el bar y los otros se mofaban de su ignorancia.
Más o menos hacían siempre el mismo juego: le daban a elegir entre dos billetes de 20 pesos juntos y un billete de 50. El sujeto agarraba siempre los dos billetes de 20 pesos aunque tuvieran menos valor que el de 50 y eso era motivo de risas para el grupo.
Un día, que andaba comprando cosas en Castillos, entré al bar y me encontré con ese espectáculo. Otra vez el fulano había escogido los dos billetes de 20 ante la risa de los presentes.
Indignado de la actitud de la gente cuando el pelotudo se fue, salí del bar y lo encaré:
- Perdón, pero ¿Ud se da cuenta que eligiendo los dos billetes de 20 se queda con menos dinero que si eligiera el de 50?
- Claro que lo sé; no soy tan nabo. Pero el día que elija el billete de 50 se acaba el jueguito y me quedo sin los 40 pesos.
El verdadero inteligente es el que aparenta ser un nabo, delante de un nabo que aparenta ser inteligente.

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