Mostrando entradas con la etiqueta bitácora. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bitácora. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de marzo de 2010

Cuadernos de Bitácora desde Venezuela (6º)


por M. Gurméndez (uno de los tres)

Evidentemente en Venezuela hace mucha calor. El grupo humano de EL PIS vivió en Venezuela en su pleno invierno y nos corría la gota por la espalda.
El conjunto de fuerzas vivas de Venezuela, aunadas con la enorme mayoría de los comerciantes, se percataron prontamente del peligro que corría la sociedad toda al verse afectada por la canícula venezolana (¡qué manera más poética de decir la calor!). Es así que en todo lugar se ayudaba al transeunte a reponerse del calor agobiante y recuperar el líquido perdido a lo largo del día. Hemos tomado litros y litros de cuanto líquido se nos ponía por delante; un poco por el referido calor, otro por no despreciar la desinteresada ayuda anónima y otro poco de borrachos nomás.
En la nota gráfica de Medio Gurméndez se puede apreciar un peatón que, luego de haberse repuesto en la benéfica licorería a su lado, descansa de un seguro día de calor.

martes, 9 de marzo de 2010

Cuadernos de Bitácora desde Venezuela (5º)


por M. Gurméndez (alguno de los tres)

Grande fue nuestra sorpresa cuando en La Culata, a 3600 mts de altura y a unos 40 Km de Mérida, nos encontramos a la tropilla La Coluda de Massiotti esperando a la chiquilinada que los alquilara.
"Al principio parábamos frente al Asterix. Después nos fuimos a la Forestal; luego frente a la Comisaría y así, corriéndonos de a poquito llegamos hasta aquí. Lo único que se nos complica es la vuelta corta por el Polonio porque queremos volver antes que caiga el sol y por aquí a las 6 y media ya es noche" decía un Massiotti mientras empinaba una cerveza Solera Verde a solo 5 bolívares la botella.
La ventaja es que como entran al Polonio por el otro lado no importa si el arroyo da paso.

Cuadernos de Bitácora desde Venezuela (4ª)


por M. Gurméndez (alguno de los tres)

Luego de varias reuniones mantenidas con los principales representantes de los medios escritos privados de Venezuela, se convencieron de nuestras sanas intenciones, y cesaron la enconada lucha con la que habíamos sido recibidos (ver Bitácora 1ª). Solo les restó leer nuestro blog para convencerse de que no representamos un enemigo para sus intereses: ellos están mucho más para la joda que nosotros. Y ellos mismos comenzaron a poner propaganda de nuestro periódico, como se ve en la nota gráfica de Medio Gurméndez. Seguramente quisieron opacar la propaganda chavista con nuestra cartelería, pero, obviamente, nosotros transamos en que nuestros carteles fueran más pequeños: queríamos poder salir de Venezuela.

viernes, 5 de marzo de 2010

Cuadernos de Bitácora desde Venezuela (3ª)


por M. Gurméndez (alguno de los tres)

Pero no solo contraPIS encontramos en Venezuela. Nuestra noble profesión nos allanó el camino del entendimiento. Cuando las autoridades gubernamentales venezolanas comprobaron que estábamos en su tierra rápidamente se pusieron en contacto para allanarnos el camino, ayudarnos en el periplo y cambiarnos dólares. Grande fue la sorpresa cuando, desprovisto de custodia y por fuera de todo protocolo, el mismísimo Chavez del Ocho nos encontró en lo que fue nuestra sede del Caribe (playa Cochaima, del pueblo de Santa Fé en el Estado de Sucre; ¿que más querés?, ¿latitud y longitud?); nos encontró, decíamos, y nos obsequió una de sus camisetas (franelas, al decir de allá) que lucimos gustosos como que fuera la única que tuviéramos. De hecho fue la única pues en reciprocidad le regalamos nuestra camiseta celeste con la bandera de Uruguay en su espalda y que por diferencias de tamaño le quedó como una linda gargantilla. Son algunas de las diferencias que tuvimos.

Cuaderno de Bitácora desde Venezuela (2ª)

por M. Gurméndez (alguno de los tres)
Si bien el gobierno bolivariano de Chavez del Ocho ha apoyado el gasto social, como bien pudimos comprobar en nuestro periplo, esto trajo aparejado una brutal inflación, negada por el gobierno. En nuestras recorrida pudimos apreciar el increíble aumento de algunas cosas, algo casi impensable en nuestro país. Podemos decir que el 85% de los artículos mencionados estaban inflados (la enorme mayoría por su propia naturaleza). En la instantánea de Máximo podemos apreciar algunos manequíes de cualquier vidriera. Si los manequíes estaban así es porque las venezolanas también son así. Esta vez la censura correspondió a Mona, quien evitó que se pudiera registrar el fenómeno que describimos en los seres humanos.
Y esta inflación puede terminar con más de un venezolano (valiceros seguro!).

P.D.: Los carros (autos) en Venezuela no necesitan air-bag. Obvio, ¿no?

jueves, 4 de marzo de 2010

Cuaderno de Bitácora desde Venezuela (1ª)

por M. Gurméndez (alguno de los tres)

Con gran pesar nos encontramos con la campaña de desprestigio para con nuestro periódico que algunos malintencionados realizaron a lo largo de nuestro periplo venezolano. La nota gráfica de Mínimo Gurméndez corresponde a una parada realizada entre Caracas y el caribe infinito. Allí nos encontramos con este tendencioso cartel con el que los dueños de los grandes medios de comunicación, al verse amenzados en su reinado, atentaban contra la libertad de expresión.
"Vinimos aquí, en son de paz y huyendo del censor nipón." fue nuestra lacónica respuesta.
De todas maneras no pudimos hacer correr libremente EL PIS a lo largo de todo el caribe.
Cosas que pasan.