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viernes, 8 de octubre de 2010

A propósito del Premio Nobel de Literatura

CAMILO JOSÉ CELA


El Pis trae el recuerdo al Premio Nobel de 1989

Donación de órganos

Quiero el día que yo muera
poder donar mis riñones,
mis ojos y mis pulmones.

Que se los den a cualquiera.
Si hay un paciente que espera
por lo que yo ofrezco aquí
espero que se haga así
para salvar una vida..
Si ya no puedo respirar,
que otro respire por mí.

Donaré mí corazón
para algún pecho cansado
que quiera ser restaurado
y entrar de nuevo en acción.

Hago firme donación
y que se cumpla confío
antes de sentirlo frío,
roto, podrido y maltrecho
que lata desde otro pecho
si ya no late en el mío.

La pinga la donaré
y que se la den a un caído
y levante poseído
el vigor que disfruté.

Pero pido que después
se la pongan en un jinete,
de esos que les gusta brete.
Eso sería una gran cosa
yo descansando en fosa
y mi pinga dando fuerte

Entre otras donaciones
me niego a donar la boca.
Pues hay algo que me choca
por poderosas razones.

Sé de quien en ocasiones
habla mucha bobería;
mama lo que no debía
y prefiero que se pierda
antes que algún comemierda
mame con la boca mía

El culo no lo donaré
pues siempre existe un confuso
que pueda darle mal uso
al culo que yo doné.

Muchos años lo cuidé
lavándomelo a menudo.
Para que un cirujano chulo
en dicha transplantación
se lo ponga a un maricón
y muerto me den por el culo.

Aporte de Canario Javier


martes, 24 de agosto de 2010

CASI CIERTO

por Canario Javier (que de verdades sabe mucho)

Luego de muchos años de vivir y crecer en la capital, llega el joven a su casa paterna en un campito en la zona de Valizas, a donde sus padres se habían mudado hacía unos años, huyendo del bullicio capitalino.
Lo recibe la mamá muy feliz con la visita y comienza a mostrarle cómo se vive en el campo.
Al preguntar el hijo por la tortuga gigante, la madre le dice que no es una tortuga, que es un horno de barro donde cocinan el pan.
De pronto el joven se extraña de ver plumeros cruzando el patio; le explica la madre que se llaman pollos y que en la capital lo conocen pelados y cocinados ya.
También le muestra eso, explicándole que no es un ventilador gigante, sino un molino de viento para extraer agua.
Sucesivamente va la doña explicando cada cosa que el joven desconoce.

De pronto el hijo pregunta:
-¿Y la abuela...? ¿Dónde está la abuela...?
La madre le responde:
-En el cuarto del fondo, chateando...
-¿Cómo chateando...? dice el muchacho ¿¿¿Hay computadora aquíiiiiiiii..., que me desmayo???
-¡Nooooo m´hijo...! ¡¡¡Cagando en la chata!!!

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