por Gur Méndez
EL PIS, renovándose continuamente, continua presentando a Uds. (lectores de todos los tiempos) un nuevo chorrito de PIS: la columna Hipócrates también se meaba de la risa.
Es sabido que los médicos tienen (tenemos) un gran anecdotario de situaciones disparatadas, y que además tienen (tenemos) mucho tiempo para contarlas y aderezarlas.
Así pues es que, en un esfuerzo editorial impresionante, seguimos con la saga médica pidiendo a todos los amigotes galenos que contribuyan con este emprendimiento.
Todas y cada una de estas anécdotas son absolutamente reales. Solo le hemos dado color y anonimato.
Hasta la próxima
En aquel momento aún era un simple estudiante del ciclo de Ginecología. Y por aquellos momentos (las mujeres de entonces lo saben) a las menstruaciones se las atacaba con paños y algodón: no estaban difundidos los apósitos. Y para preguntar la cuantía de la hemorragia se preguntaba cuántos "paños" usaba. Pero, claro, como nosotros andábamos con la última noticia siempre y habían salido los apósitos autoadhesivos le preguntamos a nuestra ocasional paciente "cuantos apósitos usaba".
- Ay doctor! (siempre te dicen doctor) Yo no uso apósitos; uso paños. No me puedo acostumbrar a los apósitos.
- Pero señora; seguramente son mucho más cómodos que los paños.
- Ay m'hijo! No sabe lo que duele despegarlos ...
PARA ROMPER EL HIELO
Tomado del blog amigo humor-medico.blogspot.com
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miércoles, 19 de enero de 2011
miércoles, 12 de enero de 2011
Hipócrates también se meaba de la risa (I)
EL PIS, renovándose continuamente, presenta a Uds. (lectores de todos los tiempos) un nuevo chorrito de PIS: la columna Hipócrates también se meaba de la risa.
Es sabido que los médicos tienen (tenemos) un gran anecdotario de situaciones disparatadas, y que además tienen (tenemos) mucho tiempo para contarlas y aderezarlas.
Así pues es que, en un esfuerzo editorial impresionante, comenzamos a presentar la saga médica pidiendo a todos los amigotes galenos que contribuyan con este emprendimiento.
Todas y cada una de estas anécdotas son absolutamente reales. Solo le hemos dado color y anonimato.
Hasta la próxima.
La guardia es un maravilloso almácigo de situaciones irreproducibles. Una guardia llega una joven mujer con dolor y distensión abdominal. El joven doctor sospecha desde el primer momento que la joven está embarazada, cosa que confirma inmediatamente al palparle "la barriga llena de huesos".
- Lo que pasa es que Ud está embarazada
- Imposible -aclaró de inmediato la joven- No puede ser.
- No es que no pueda ser. Ud está embarazada
En ese momento la joven recapacita y con cara de cierto asombro pregunta
- ¿Puede ser que haya quedado embarazada por usar el calzoncillo de mi primo?
- Y ... si estaba tu primo adentro ¡si!
.
Es sabido que los médicos tienen (tenemos) un gran anecdotario de situaciones disparatadas, y que además tienen (tenemos) mucho tiempo para contarlas y aderezarlas.
Así pues es que, en un esfuerzo editorial impresionante, comenzamos a presentar la saga médica pidiendo a todos los amigotes galenos que contribuyan con este emprendimiento.
Todas y cada una de estas anécdotas son absolutamente reales. Solo le hemos dado color y anonimato.
Hasta la próxima.
La guardia es un maravilloso almácigo de situaciones irreproducibles. Una guardia llega una joven mujer con dolor y distensión abdominal. El joven doctor sospecha desde el primer momento que la joven está embarazada, cosa que confirma inmediatamente al palparle "la barriga llena de huesos".
- Lo que pasa es que Ud está embarazada
- Imposible -aclaró de inmediato la joven- No puede ser.
- No es que no pueda ser. Ud está embarazada
En ese momento la joven recapacita y con cara de cierto asombro pregunta
- ¿Puede ser que haya quedado embarazada por usar el calzoncillo de mi primo?
- Y ... si estaba tu primo adentro ¡si!
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