lunes, 20 de septiembre de 2010

Cuadernos de Bitácora (Paraguay 1)

Nuestro paladín periodístico, el tan versátil como ubícuo Máximo Gur Méndez, hubo de viajar a la tierra paraguaya.
Desde allí nos envía estas pequeñas reflexiones.

La llegada fue fácil: subí en el avión allá y bajé aquí. Nuestros hermanos paraguayos nos esperaban ansiosos: era el órgano periodístico de la República de Valizas quien hoyaba tierra guaraní. Noté desde el inicio que la temperatura no se acompasaba con la que había dejado en la lejana Valizas. Fueron muy claros al explicarme. "En Paraguay hay dos estaciones: el cálido verano y la estación de ferrocarril".
Dado que viajé con el infatigable fotógrafo Daniel Selátraga puedo alcanzarles la primer instantánea.

Los paraguayos están ávidos de PIS

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La estadía en el hotel que me asignaron fue maravillosa. La verdad: nada que ver con los ranchos de Valizas (mala comparación). Toallas limpias para las manos, para la cara, para el resto del cuerpo, para pisar, para lo que quieras hay una toalla. Jaboncito para manos, jaboncito para ducha, champú, acondicionador, cremas. ¿No tendrán la idea de que somos unos mugrientos?
Me llamó la atención el menú del hotel. Con Daniel Selátraga convenimos en sacar una foto de alguna propuesta gastronómica. Como Uds verán hay razones para entender la cantidad de hijos que hasta cualquier sacerdote puede llegar a tener en Paraguay. No en vano nuestro Artigas (el Macho) se fue a vivir sus últimos años al Paraguay (y hasta tuvo más hijos).


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